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jueves, 23 de abril de 2015

PROYECTO VÍBORA. PARCELA 67. MURAL 70. TÓTEM DEL PICUDO ROJO.


Boceto obtenido de la página de Facebook de Proyecto Víbora, bocetos:

Para evitar confusiones, ya que no coincide mi división de los dibujos con el número de las parcelas dadas por el Proyecto Víbora, pongo "mural" en el titulo siempre, salvo en los casos que sepa el número exacto de la “parcela”.

MURAL nº 70

PARCELA nº 67.

Título:
RED WEEVIL TOTEM. Tótem del Picudo Rojo.

Autor:
José Luis Mora Rozalén y Manuel Bru Serrano.

Participantes:
José Mauel Bru, Concha Rozalén, Mª Isabel Serrano, José Luis Mora P., Álvaro Bru, Patricia García, Carlos García, Eva Serrano, Alejandro Bru, Fernando Bru, Toñi Orts, Javier Bru, Lokla Serano, Ángela Guardiola, Mireia Guardiola, Isabel Cercós, Josué Calero, Angeles Rozalén, Paco Serrano, Marina Serrano, Celia Serrano, Andrés Torregrosa, Suni Serrano, Tamara Jaen, Guillermo Bru, Daniel Candel, Amparo Bru, Álvaro Valero, Luis Alberto Macias, Héctor Jorquera, Dario Barberá, Pedro Hijodejacob, Alberto Hernández, Diana Campillo, Pedro Maciá, José Carlos Izquierdo, Alejandro Vices, Raquel Mollá, Jorge Gonzalez, Pablo Fernández, Isaac Cabanes, Diana Campillo, Laura Santoyo, Rocio Diez, Elena Giménez, Aida Más, Nuria Ruiz, Elena Umbert, Eloy Licerán, Jessy Hernández y algún amigo/a más.

Obra:
Los artistas nos han trasladado a Elche físicamente e iconográficamente la figura de un tótem tribal de vivos colores, donde se han representado algunos de los iconos de la naturaleza de nuestro entorno.

Opinión:
Yo siempre diré que cada uno saca unas conclusiones cuando ve una obra artística, ya sea un cuadro, una fotografía, un grabado o una escultura, lo que sea… y esas sensaciones que transmite dicha obra va enmarcada por cosas tan dispares como gustos, conocimientos artísticos, conocer el autor o  su explicación de dicha obra, de ahí que cuando de mi opinión siempre será subjetiva y mía, llena de grandes lagunas o errores pero quiero darla.
La palabra tótem pertenece a una tribu de Norteamérica pero su iconografía es habitual en muchas culturas tribales de Norteamérica, así como en otros continentes y otras eras, donde el elemento monumental representa figuras de clanes familiares con fuerzas sobrenaturales y atribuciones espirituales, donde el posicionamiento espiritual y de fuerza, era de menor, cuando más cerca de la tierra a mayor conforme más alto se situaba, encontrándose habitualmente en la parte superior un ser alado o pájaro y si se colocan figuras por encima de este ser alado es porque son deidades superiores. Cosa esta última que se da en el tótem dibujado sobre el río donde el artista ha querido darle el valor más importante a la víbora que sobresale por encima del tótem, que es después de todo un ofidio extraño en nuestro hábitat, ya que su parecido es más cercano a una falsa coral, lo cual también puede ser un homenaje al primer Proyecto Víbora cuyos colores básicos  se tomaron de este ofidio.
Visualmente el Tótem final, al reducirse el tamaño de la parcela ha perdido el lagarto que se encontraba en la base, manteniendo el zorro, la máscara y el picudo entre hojas de palmeras, así como el halcón que extiende las alas sobre las paredes que suben del cauce, habiéndose adaptado la posición de la cabeza de la serpiente, lo cual me parece muy acertado, al existir el canalón del rio que pasa por en medio, sin embargo quisiera decir que la posición en el boceto primero,  estéticamente estaba más acorde con el tallado tribal que se harían de estas figuras para crear un tótem.
Los autores nos cuentan: “Tras bocetear un tiempo preparando el proyecto decidimos supeditar al formato que se trataba, y amoldar al medio nuestra obra.”
“Así decidimos realizar un tótem, dejándonos inspirar por los tótems de los indios nativos americanos, pero dándole un sentido más ilicitano. Por ello nos fijamos en fauna del entorno, un cernícalo, un picudo rojo (red weevil, que le da nombre al conjunto), la representación del humano y un zorro, aunque en un principio teníamos más elementos que fueron suprimidos para adaptarlos al formato.” Tener en cuenta que se redujo el tamaño de las parcelas a posteriori de la entrega de los bocetos.

 “Estos cuatros – el cernícalo, el picudo, el zorro y el humano mediante la máscara - envueltos en una gran "víbora", haciendo homenaje al mismo proyecto víbora en su primera edición, que fondeaban las obras alternando los colores de una serpiente coral.”


Otras imágenes:
Tal vez encuentres este mural desde una vista más elevada o general, donde se aprecie mejor que dibujos le rodean, así como el lugar de este en el cauce, para ello pincha el enlace:
TRAMO 3: Entre el puente de ALTAMIRA y la pasarela del AYUNTAMIENTO.

Boceto presentado en la primera exposición homenaje al Proyecto Víbora, celebrada en febrero del 2015 en el Escorxador.





El Proyecto Víbora surge en 1991 como un movimiento artístico, cuya su segunda edición se produce en el 2014, caracterizándose por pintar el lecho del rio Vinalopó  a su paso por Elche con más de 160 murales dibujados a lo largo de sus tres kilómetros y medio de cauce, por artista, grafiteros y ciudadanos, unos reconocidos y otros  desconocidos, gente del entorno y algunos venidos de diversas partes del mundo y que entre todos han creado un gigantesco lienzo multicolor, repleto de una gran diversidad de estilos artísticos y cuya continuidad esta prevista en el 2020 con la tercera edición del Proyecto Víbora.

Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

Foto prestada por Jose Luis Mora Rozalén donde se le aprecia a este artista al lado de Manuel Bru.
Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

Foto realizada 22 de marzo del 2015, siete meses después. 

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