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martes, 17 de marzo de 2015

PROYECTO VÍBORA. MURAL 33. COCODRILO.

Aquí podéis ver la idea original de Ojayo Players “…éste fue nuestro boceto, cuando pensábamos que las parcelas eran mucho más grandes.” (A modo recordatorio, en principio los murales del Proyecto Víbora iban a ser el doble de grandes, es decir, 30x14 m.) Si en el tamaño actual, resulta impresionante, os lo figuráis con 30 metros de largo…

Para evitar confusiones, ya que no coincide mi división de los dibujos con el número de las parcelas dadas por el Proyecto Víbora, pongo "mural" en el titulo siempre, salvo en los casos que sepa el número exacto de la “parcela”.

MURAL nº 33.

Título:
NO TIENE. Los autores prefieren no darle nombre. Sin embargo yo, para identificar el mural le puse a la carpeta COCODRILO.

Autores:
Ojayo Players. En este mural han participado DOKS&SUNI.
Ojayo players estas formado por tres jóvenes, unidos por su interés por el graffiti. Ellos son DOKS (Antonio García Tomás) Suni y Pas!, los cuales disfrutan juntos trabajando en grupo desde el 2005 y a la vez intentando que la gente disfrute con su obra y darse a conocer en este mundillo artístico y aunque su actividad principal es intervenir en las paredes de la calle, el tiempo les ha evolucionado y como a todos, madurado, haciéndoles ver la necesidad de expandir sus actividades a ser algo más que un hobby y abarcar el arte público, la ilustración y el diseño entre otros.
Para saber más sobre estos artistas os dejo unos enlaces:


Participantes:
Alejandro Saura y Adrián García.

Obra:
Un gigantesco cocodrilo flota sobre el río, con ciertas partes sumergidas perfectamente diferenciadas de las que sobresalen del agua. 
Un dibujo donde no hay degradados de color sutiles, ya que cada matiz está perfectamente definido y separado del color con que linda, pero creando sensaciones de profundidad, gracias a la habilidad de estos artistas al combinar los colores bases dados para conseguir esta profusa variedad de matices. Uno puede deleitarse con un sinfín de detalles que han aportado al dibujo y que perfectamente podemos apreciar con solo mirar la foto del segundo día de pintar y el resto de fotos.

Opinión:
Yo siempre diré que cada uno saca unas conclusiones cuando ve una obra artística, ya sea un cuadro, una fotografía, un grabado o una escultura, lo que sea… y esas sensaciones que transmite dicha obra va enmarcada por cosas tan dispares como gustos, conocimientos artísticos, conocer el autor o  su explicación de dicha obra, de ahí que cuando de mi opinión siempre será subjetiva y mía, llena de grandes lagunas o errores pero quiero darla y más, cuando esta es una de las metas de  Ojayo Players “nos gusta que el espectador se haga sus propias conclusiones.”
Os figuráis el río lleno de agua y en ellas ver un inmenso cocodrilo, destructor, poderoso y a la vez bello. Ya no hace falta imaginárselo, pues eso es lo que nos han recreado Ojayo Players, en este exquisito mural.
A pesar de la juventud de estos artistas, se aprecia una experiencia y veteranía pasmosa, que les lleva a adaptarse a cualquier cambio de tamaño o a que ese desagüe del lateral sea una parte más del dibujo, mimetizándolo, para que el aporte de sus aguas sean en una zona sumergida del cocodrilo, ya que no tendría mucho sentido si fuera sobre una parte que sobresale y porque además, la mancharía enseguida.
Quiero pediros que observéis el pequeño cambio que realizaron los artistas en una de las piezas que flotan al lado del morro de la criatura, para ellos fijaros en la foto del segundo día del Proyecto Víbora  que os pongo, allí veis una hoja de árbol junto a una hoja de nenúfar, pero dos días después la hoja de nenúfar se ha convertido en una colilla de cigarro, observarlo en las siguientes fotos, porque la presencia humana (pero no de forma agradable) está en todas partes, aunque sea en a través de una minúscula colilla. 
Lo cual es un mensaje a todos de la importancia de no abandonar ningún tipo de basura en cualquier sitio que no esté habilitado para su desecho y recogida, ya que ese desperdicio puede tener repercusiones ecológicas de múltiples consecuencias.
Cuando le preguntamos a Ojayo Players sobre la intención que han tenido al crear esta obra, su respuesta es sencilla: “Solamente nos mueve el crear murales llamativos y que alegren un espacio.” Así que solo nos queda decirles, a su vez, que con esta intervención en el Proyecto Víbora, sus propósitos se han visto completamente cumplidos.

Otras imágenes:
Tal vez encuentres este mural desde una vista más elevada o general, donde se aprecie mejor que dibujos le rodean, así como el lugar de este en el cauce, para ello pincha el enlace:
TRAMO 1: Entre el puente del BIMILENARIO y el puente del FERROCARRIL.

Foto del segundo día del Proyecto Víbora.



Fotografía nocturna en la que se aporta luz roja a los ojos del cocodrilo.


El Proyecto Víbora surge en 1991 como un movimiento artístico, cuya su segunda edición se produce en el 2014, caracterizándose por pintar el lecho del rio Vinalopó  a su paso por Elche con más de 160 murales dibujados a lo largo de sus tres kilómetros y medio de cauce, por artista, grafiteros y ciudadanos, unos reconocidos y otros  desconocidos, gente del entorno y algunos venidos de diversas partes del mundo y que entre todos han creado un gigantesco lienzo multicolor, repleto de una gran diversidad de estilos artísticos y cuya continuidad esta prevista en el 2020 con la tercera edición del Proyecto Víbora.

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