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martes, 27 de enero de 2015

SENSACIONES MÁGICAS EN EL PROYECTO VÍBORA 2.

Hasta agosto del 2014, pocas veces había bajado al cauce y andado por debajo de los puentes pues soy foráneo de Elche y casi siempre me había sobrado con ver su fondo desde las alturas.
Es con el Proyecto Víbora cuando bajo a recorrer las entrañas del río y a la primera bajada me tropiezo con un montón de chavales que debajo del puente Altamira realizan una batalla de Rap y empiezo a darme cuenta de que el rio aglutina mucho más que gente paseando o haciendo deporte.

Pronto el cauce y los puentes se vio lleno de una multitud de personas que como polillas atraídas por la luz, se acercaban al cauce a ver y admirar como con el paso de las horas la serpiente del Proyecto Víbora crecía en diseños y colorido.
Personalmente hice batidas, gracias a la moto, para fotografiar el Proyecto Víbora desde los puentes pero siempre me atrajo estar lo más cerca posible de los artistas y poder capturar detalles de estos pintando y como no, divirtiéndose, ya que esta obra no estaba impuesta por nadie, ni había jefes que te controlen o riñan de haz esto así o asa y eso se notaba.
Es el segundo día de iniciarse el Proyecto Víbora II, abundan los espacios vacíos sin tocar y entre medio como un milagro, islas de color, junto con otras donde apenas se vislumbra los esbozos de las primeras líneas del dibujo final, pero ya entonces se vivía, se oía y se olía a magia en el ambiente… era una sensación aparentemente impalpable pero la gente destilaba felicidad, estaban contentos por ser una parte de este proyecto y poder mostrar algo suyo y propio, pronto me percate en los días siguientes que casi todos los murales tenían un-a ideólog@, aquel que creo la idea primigenia, pero este solía encontrarse arropado por familiares, amigos y desconocidos que echaban una mano en lo que fuera y que al final dejaban su impronta en un mural que nunca o casi nunca finalizo exactamente como se planeó, ya que por el camino se adaptaba y mutaba mientras crecía en el rio, lugar en que la solidaridad fluía ante la falta de ciertos colores en los primeros días, prestándose unos a otros los que les sobraba y por encima de las críticas a los pequeños fallos de intendencia, prevalecía el buen espíritu y la creatividad de apañarse con los medios que se tenía.

No sé qué ocurriría por las mañanas, ya que un servidor siempre estuvo allí por las tardes-noches debido en parte al planteamiento fotográfico que asumí, pero supongo que después de las primeras horas de la mañana debía resultar cuando menos agobiante, trabajar en plena calina de agosto en el fondo del cauce que se me antojaba algo parecido a un horno de fundición, sin embargo por la tarde aquello era un hervidero de gente pintando su superficie.
Particularmente el seguir pasó a paso el progreso y crecimiento de esta serpenteante piel de Víbora, fue mágico en muchos aspectos, tenía la sensación de estar viviendo algo UNICO, aunque para algunos de los artistas este era su segundo Proyecto Víbora, ya que habían participado en este mismo proyecto hace ya 23 años.

Abundaban las sensaciones positivas, existía buen rollo entre gente que se echaba una mano, sin conocerse antes de nada, los que tenían conocimientos previos y practica en murales ayudaban a solucionar pequeños problemas a los que por primera vez traspasaban un dibujo del papel a una superficie horizontal muchísimo mayor que cualquier cosa que hubieran hecho antes, era el cauce un lugar donde se olía a pintura y se respiraba arte, miraras a donde miraras… y de repente en medio de la noche fluía una melodía majestuosa que invadía el rio, desparramándose por todos los rincones y te ponía los pelos de punta, pues durante estas noches se celebraba diversas actuaciones musicales previas a las fiestas de agosto y cuando el silencio volvía a querer apoderarse de la noche, unos tañidos de guitarra endulzaba la oscuridad mientras unos cenaban o eran entretenidos por los amigos para que el pintar fuera más agradable, ya fuera a la luz de velas, linternas o las farolas, eran muchos los que querían aprovechar las suaves temperaturas de la noche veraniega y por dos noches, el cielo se llenó entre las palmeras de colores y estallidos con algún pequeño castillo de fuegos artificiales que te trasportaba por uno instantes a los cuentos de las mil una noche.
Personalmente trate y hable con mucha gente, a la que fotografié, tal vez si no hubiera entablado conversación con muchos de ellos para saber lo que estaban plasmando con su dibujo, si no hubiera explicado y mostrado lo que conseguía fotografiando por la noche, tal vez… habría realizado más tomas, pero prefiero tener las que tengo y que la gente haya colaborado, involucrado y que les gustara las fotos que realice.
Elx durante esos días y noches, destilaba magia de la buena y por suerte yo pude disfrutar de unos cuantos destellos de ella, con lo que me siento feliz y privilegiado de haberlo vivido y capturado.

Sin embargo no todo fueron sensaciones mágicas únicamente por mi parte, ya que algunos de los artistas y gente que trabajaron durante días pintando sus murales tienen mil y una anécdotas que contarnos (bajarles bebidas o comidas los vecinos de la zona, conocer gente nueva, ayudar a desconocidos…) y que le confiere ese carácter tan especial a este Proyecto Víbora.
Tal vez sea una entrada un tanto cursi pero sentía la necesidad de intentar contar esas sensaciones que metafóricamente llamo mágicas.

P.D.
Cualquier participante en el Proyecto Víbora que pueda decirme el nombre de las parcelas que vaya mostrando en este blog se lo agradecería mucho, así como el autor o autores y si hubo colaboradores, del mismo modo aunque sé que es pedir mucho agradecería cualquier imagen del boceto y fotografía de los artistas para incluirla con mis fotos en cada parcela para así darle más profundidad al contenido que subo.
Gracias.

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