Seguidores

martes, 3 de febrero de 2015

UN PROYECTO VÍBORA ECOLOGISTA.

Ya hemos comentado que el Proyecto Víbora II se da en pleno siglo XXI y por ello se busca que los productos no sean tóxicos con el medioambiente debido a la proximidad de los murales y su contacto con las aguas del rió en las crecidas, ya que tenemos que tener en cuenta que el arte urbano es efímero, no dura para siempre y más si la superficie es el cauce de un rió.
Por segunda vez la empresa de pinturas ilicitana El Peix, a cuyo frente se encuentra José Andres Agullo, colabora fabricando las pinturas pero para esta ocasión serán no toxicas, al no llevar disolventes, los pigmentos serán naturales, llevando resinas como aglutinantes y aditivos espesantes permitidos por la legislación europea.
Debido a estas características peculiares de las pinturas, la gama de colores no será muy amplia pero si lo suficiente para que combinándose acertadamente obtener una paleta variada. Se fabrica un blanco base, negro, rojo oxido, ocre oxido, azul ultramar, rojo vivo, amarillo base, verde oxido y azul base.
En un principio se proyectó necesitar en torno a 9.600 kilos de pintura para cubrir los más de 36.000 metros cuadrados del Proyecto Víbora II con sus 2.800 metros de longitud y 14 metros de ancho, 13 si descontamos el canalón del agua, aportándose casi la mitad de kilos en pintura blanca, debido a su uso más intensivo.
La pintura vendrá al agua para que nadie tenga que diluirla e evitar errores en las proporciones, con lo cual está lista para su uso desde el momento en que se abre.
Al carecer de disolventes tendrá un secado muy rápido, lo que ayudara a trabajar con fluidez los murales sin tiempos muertos entre un color y otro esperando un secado óptimo.
En cuanto a la durabilidad de la pintura, depende de muchos factores y no solo el de los componentes con que se fabrica, entre ellos el más importante es el tipo y el estado de la superficie (la cual tras muchos años de encauzamiento necesita una buen repaso ya), así como las agresiones externas que padezca los murales al estar a la intemperie: viento, sol, pisadas, agua, sedimentos arrastrados por los desbordamientos del canalón que actúan como lijas, etc. Sin duda su persistencia seria mayor de aplicarse en las paredes verticales del vaso del cauce al disminuir la cantidad y severidad de los agentes externos que puedan afectar a los murales, pero estas paredes aún se pueden considerar estar hechas de un material peor para la sujeción de la pintura de ahí que se descartaran ya desde el primer Proyecto Víbora.

Independientemente de los kilos de pintura mencionados, hay que calcular y preparar el material que se necesitara para pintar cada parcela, necesitándose útiles como cubos, brochas de varios tamaños, rodillos, escobas y recogedores, etc.
Así mismo se instalara en cada bajante al cauce cubos con agua.
Los sprays están desechados por no ser ecológicos, además de no funcionar bien cuando se pinta un suelo con ellos.
Así mismo a los participantes se les dará una pequeña charla o instrucciones sobre la necesidad de proteger el entorno del cauce, de no lavar los utensilios en el rio, ni dejar los botes y demás atrezzos sobrante en el lecho del rió.

P.D.
Cualquier participante en el Proyecto Víbora que pueda decirme el nombre de las parcelas que vaya mostrando en este blog, se lo agradecería mucho, así como el autor o autores y si hubo colaboradores, del mismo modo aunque sé que es pedir mucho agradecería cualquier imagen del boceto y fotografía de los artistas para incluirla con mis fotos en cada parcela para así darle más profundidad al contenido que subo.
Gracias.

Publicar un comentario