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jueves, 26 de noviembre de 2009

RIPOLLÉS EN ALICANTE CON "UNIVERSO URBANO".



El artista hipilongo (esa es la pinta que tiene para mi) de Ripollés, tiene en Alicante actualmente dos exposiciones, una en el diario Información, llamada “Grabado y Materia” de la cual hablaremos en otro momento si la visito y la otra “Universo Urbano” de más envergadura, por el tamaño, la tiene situada en el paseo del Puerto de Alicante con catorce esculturas ahora y otras tres piezas enfrente de la fuente de la Estrella de Eusebio Sempere, en la avenida Óscar Esplá, teniendo esta muestra escultural sus días contados pues finaliza el próximo 9 de diciembre.
Las esculturas de gran tamaño son de bronce o de cristal de Murano, el cual le da un colorido y un atractivo que a nadie deja indiferente, según asegura el artista el cristal de Murano permite que el color de las piezas no se deteriore, ya que éste no varia hasta que la temperatura de la luz solar alcanza los 1.350 grados centígrados.
Indiferente al material usado, podemos observar que las esculturas de Ripollés poseen una doble dualidad, dos caras, dos expresiones signo del vaivén de nuestra existencia emocional que va del sufrimiento al júbilo constantemente.



Imagen obtenida de la muestra del triptico:



Imagen del Pensador dañado, obtenida por Internet.
http://fotopaco.blogspot.com/2009_04_01_archive.html

Lo triste es que en la primera noche que pasaron las esculturas en Alicante un grupo de vándalos tiraran a “Felicidad” de 400 Kg., a las aguas del puerto; tumbaran y arrastraron a la escultura de bronce “Niño corriendo” de solo 800 Kg. Y rompieron a una tercera las manos, de ahí que no podamos disfrutar de la figura de cristal de Murano del “Pensador” que se llevo de vuelta a Castellón para repararla.
Tristemente no se ha detenido a nadie, a pesar de ser una zona de paso de mucha gente, nadie fue capaz de llamar a la policía cuando vio a un grupo nutrido de gente zarandeando, tirando y arrastrando una tras otra las esculturas y es que en España somos diferentes, cuando en su día llegaron a Madrid las famosas esculturas de vacas hechas por diversos artistas para ocupar sus calles, sufrieron un numero mayor de atropellos y agresiones que en los otros países en que se habían expuesto.
Supongo que aparte de reforzar las peanas se habrá montado algún sistema de vigilancia nocturno, ya que al parecer no se han repetido los incidentes.








A continuación tenéis unos apuntes sobre su biografía obtenidos de su página Web.

BIOGRAFIA
El castellonense Juan Ripollés, nacido en 1932, necesita es uno de los grandes del arte contemporáneo español del siglo XX y XXI.
Pintor, escultor y grabador único, moldeó una personalidad creadora entre España y Francia. Ripollés tuvo que superar una infancia traumática antes de descubrir el arte. Fallecida su madre durante el parto, fue adoptado por una familia de Castellón de un barrio humilde y en la España gris de la posguerra, la pobreza le condenó a trabajar desde la niñez.
Entre miserias transcurrieron varios años hasta que, también en la temprana edad de los pantalones cortos, entró a trabajar en un taller de pintura industrial. Allí conoció la gama de colores, sus infinitas combinaciones y las brochas. Aquella experiencia sedujo a Ripollés. No desatendió las obligaciones con la cal o la pintura en paredes de naves y talleres, pero por la noche robaba tiempo al descanso para descubrir un nuevo lenguaje de formas, curvas y representaciones. Así, en la soledad de una habitación en penumbra, se gestó noche tras noche el artista, el genio. Las clases que recibió de dibujo por las tardes en el instituto Ribalta de Castellón, una vez acabada la jornada de trabajo con la brocha gorda, alimentaron en Ripollés la inquietud artística.
En 1954, su carrera cultural iba a dar un giro espectacular con un viaje a París. Cargó la maleta de ilusiones y los pocos ahorros que consiguió rescatar de las penalidades de la España de posguerra y descubrió más allá de los Pirineos un nuevo mundo de libertad y creatividad, pero en Francia pasó hambre y tuvo que trabajar como pintor industrial para asegurarse un sueldo.
La emancipación definitiva, la ruptura con el andamio y el mono de trabajo, llegó con su incorporación a la galería Drouand David, una de las más prestigiosas del mundo allá por el año 1958.
Un estilo muy personal, la autonomía de formas, la complicidad de los colores y una fuerte inspiración en la naturaleza y el hombre permitieron al arte de Ripollés abrir las puertas de todo el mundo.
Artista mediterráneo, de perfil heleno y barba florida y franciscana, dentro de su estética perenne de algodón conviven el creador y el hombre. Ripollés es un pintor y escultor singular, pero también un hombre muy identificado con su tierra, con sus gentes, que vive rodeado de la naturaleza, de animales como gallinas o burros y una huerta inaccesible para insecticidas y fertilizantes de laboratorio.Hospitalario, bondadoso, accesible, humilde e independiente. Así es el genio, un forjador de formas nuevas que no aspira con su arte a cambiar el mundo, sino a que el mundo no le cambie a él.







PINCELADAS DE SU VIDA.

EN EL CUARTO DE BAÑO DE MARYLIN MONROE.
Cuando Ripollés aún era sólo pintor industrial en París recibió el encargo de decorar un espectacular cuarto de baño en un apartamento de París propiedad de una mujer joven, explosiva y rubia.
Ripollés realizó los degradados en azul que le pidió aquella mujer de la que el artista quedó cautivado.
Al acabar el primer día de trabajo regresó en metro a su casa y en un cartel de publicidad supo el nombre a aquel rostro: era Marylin Monroe.
LA PRIMERA EXPOSICIÓN.
Ripollés realizó su primera exposición de pintura en 1951. Fue en Castellón, en una muestra con otros autores, en la antigua Caja de Ahorros. En aquella ocasión, la incipiente obra de Ripollés pasó desapercibida.
LA AFICIÓN A LA TAUROMAQUIA.
Firme defensor de la tauromaquia, Ripollés ha retratado sobre el lienzo en numerosas épocas su pasión por los toros. Los enérgicos movimientos del toro frente a la plasticidad del torero en cada pase de muleta y el combate de sangre sobre la arena sedujeron de forma decisiva a Ripollés, que nunca iba a despegar de su obra los lances de la faena.
AL CUARTO DIA, AL LOUVRE.
Un museo de arte es una tentación irresistible para un artista. Así lo debió sentir Ripollés en su primer viaje a París, en 1954. Al cuarto día de estancia en la ciudad dedicó la primera paga de trabajo como pintor industrial a recorrer las galerías del Museo Louvre. Allí contempló a los grandes genios de la historia de la pintura como, unos años antes, había hecho en Madrid en el Museo del Prado.
UN COSMOPOLITA EN UN ENTORNO RURAL
A pesar de que su arte ha visitado las principales capitales europeas e importantes ciudades de Estados Unidos, Ripollés jamás se ha despegado de sus raíces y su tierra. Se siente rural pero camina sobre un trazado cosmopolita, universal. En su masía tiene animales de granja como burros o gallinas y una huerta totalmente ecológica que ayuda a cultivar en sus ratos de ocio y que sustenta su dieta.
LA DIGNIFICACIÓN DEL BURRO.
Ripollés posee, en la actualidad, cuatro ejemplares de burro de pura raza. Y los tiene por convicción. Denostado por la sociedad entre burlas y trabajos de carga, Ripollés quiere dignificar el burro. Por ello no sólo le protege con cuidados propios de los animales de compañía, sino que le dedica su obra. En 2002, el artista castellonense realizó un retrato crítico del mundo del hombre en cristal de Murano mediante una colección de figuras de burro, todas ellas blancas con excepción de una, de color negro.
ROPA DE BLANCO.
El color más habitual en la ropa de vestir de Ripollés es el blanco. Su tejido preferido es el lino y el algodón por ser la esencia de la confección de la misma manera que el blanco es el origen del color. Ripollés decide vestir de blanco en homenaje a la pureza de la que germinan el resto de colores. El principio es el blanco y algodón o el lino.
PAÑUELO DE CUERNOS.
Uno de los rasgos más característicos de Ripollés es su pañuelo de cuernos. Como siempre le ha gustado pintar en plena naturaleza y al aire libre, un médico le recomendó que se cubriera la calva para evitar un cáncer de piel. Se la cubrió con un pañuelo de cuatro nudos pero, antes de iniciar cada jornada con los pinceles en la mañana, le molestaba ignorar qué parte del pañuelo era la delantera y cuál era la posterior. Para resolver la incógnita estiró dos nudos que, posteriormente, pintó de colores. Antes de usar este gorro utilizó durante muchos años la boina negra tradicional de los pintores del Renacimiento.
BARBA CON FLORES.
Durante muchos años, Ripollés ha decorado su barba con flores para homenajear a la naturaleza, a sus colores y su vitalidad, pero la idea no fue suya, sino de su hija Paloma que, cuando era niña, se las colocó. Desde entonces, Ripollés acostumbró, como Carlo Magno, a embellecer la barba con flores de varios colores.

CON EL ROMERO EN LOS DIENTES.
La estética de Ripollés se completa con una rama de laurel o de romero entre lo dientes. No se trata de una alternativa al tabaco, ya que Ripollés jamás ha fumado, sino una recomendación médica. El artista sufre bruxismo (fricción de las piezas dentales) y neutraliza la erosión de la dentadura con una de las ramas que recoge de su entorno.
AL HOSPITAL CON TIFUS A LOS 9 AÑOS.
A la edad de 9 años, Ripollés tuvo que ser hospitalizado de urgencia por tifus. Permaneció mucho tiempo ingresado y, a causa de su mal estado, estuvo a punto de ser trasladado a la unidad de psiquiatría, lo que evitó el doctor Muñiz. Ha sido la única vez que ha estado en un hospital. Precisamente el mismo centro clínico, el Hospital Provincial, le dedicó un homenaje a finales de 2007.

LAS MUJERES DE RIPOLLÉS.
A lo largo de su vida, tres mujeres marcan la vida de Ripollés. Rosa, la madre de sus tres hijos con la que contrajo matrimonio en Castellón. Ineke, una bella mujer holandesa con la que convivió varios años, y Pilar Gimeno, su actual pareja. Ripollés siempre se ha confesado seducido por la mujer y el sexo y, aunque ha tenido relaciones con otras mujeres, no han tenido la trascendencia de la convivencia con Rosa, Ineke y Pilar.

COCHES DE SEGUNDA MANO, POR SUPUESTO.
Una de las singularidades de Ripollés es que todos los coches que ha tenido en su vida han sido de segunda o tercera mano. Nunca ha estrenado un vehículo. Posee una colección de coches clásicos como un Ford de los años treinta, un seiscientos, un escarabajo descapotable, un todo terreno Jeep pero todos han pertenecido antes a otro propietario.

TRES DÍAS EN LA CÁRCEL POR DEFENDER LA LIBERTAD.
Ripollés fue un artista muy comprometido con la política clandestina. Su fervor por la libertad le llevó en 1972 a organizar la manifestación de Palomares, que supuso la detención de la Marquesa Roja, y un año más tarde, mantuvo una estrecha relación con Enrique Tierno Galván o Alfonso Guerra en una asociación de intelectuales comprometidos con la democracia. Su activismo le costó tres días de cárcel en el año 1973. Posteriormente, el propio Santiago Carillo le condecoraría en reconocimiento a su defensa de la libertad.

GENIO HASTA LA SEPULTURA.
L
a originalidad distingue a Ripollés en todo. En Ámsterdam, en 1990, se le ocurrió acudir al estreno de una exposición con montera y taleguilla de torero. El problema es que no había en Holanda ningún traje de torero. Por ello, se le trajo desde Valencia en avión expresamente para que pudiera cumplir su sueño de acudir a una muestra de su obra con traje de luces.







Si quieres saber más pincha en los enlaces de abajo.

http://www.ripolles.es/biografia.php?idioma=es

La foto del Pensador mutilado fue obtenida de este blog y ampliada:
http://fotopaco.blogspot.com/2009_04_01_archive.html

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