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sábado, 31 de marzo de 2012

Y LUEGO DIRAN QUE ERAMOS CINCO O SEIS. 29 - M.

El 29- M, la manifestación de Alicante no sufrió ningún retraso en su inicio, frente a la tónica general de posponer la salida un poco para dar tiempo a que se incorporen los rezagados, esa tarde a las 18’30 h. la cabecera se vio obligada a salir no desde RENFE sino casi al final de la Avenida de la Estación dado el inmenso gentío que ya no tenia cabida en la zona de salida.


Es curioso que las guerras de cifras no salieran publicadas al día siguiente en periódicos como el Información que no aventuraron ningún numero de asistentes, hemos tenido que esperar hasta hoy sábado 31 para que dicho periódico se digne a publicar, el numero de 100.000 participantes según los sindicatos y de 40.000 asistentes según la policía, sin que el periódico mismo, aventure cantidad alguna.


Sin ser un experto en contar cabezas sigo reafirmándome en la idea de que fue la marcha más multidinaria en la que he participado y que la cifra que yo daría, seria entre 60.000 y 80.000 personas y no radicales, mostrando a los políticos, a todos, que los ciudadanos deben ser escuchados y tenidos en cuenta.


Seguramente que esta manifestación no vaya a torcer una decisión aparentemente más comunitaria que nacional, una decisión empresarial, realizada con un afán de dinamitar derechos en lugar de incentivar la creación de empleo, pero frente a ello… los ciudadanos tenemos que hacernos oír y yo intento convencer a la gente para que se involucre de la siguiente manera:


“Un niño pequeño (el pueblo) a veces llora y no siempre le suelen prestar mucha atención sus padres (el gobierno) salvo decirle algunas palabras consoladoras como: Lo hacemos por tu bien, no te vamos a levantar el castigo y alguna otra por el estilo. Sin embargo si el niño no se calma y sigue llorando tal vez sus padres se preocupen y piensen que de verdad hay algo que va mal o modifique su actitud.”


De todas maneras estoy harto de una democracia en la que hay dos tipos de personas por un lado el pueblo, incluido el pequeño empresario que vota y los políticos, incluidos los grande empresarios que hacen lo que quieren y apenas se aplican medidas restrictivas.


Los políticos tienen como máxima norma para los ciudadanos:


“Haz lo digo yo, pero no lo que hago.”






Ojo, todo esto no quiere decir que haya buenos políticos, seguramente los habrá, la pena es que estos son una minoría.





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