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miércoles, 24 de marzo de 2010

MALO PARA LA CONSTRUCCIÓN, BUENO PARA LA NATURALEZA.




Lo que ahora es MALO PARA LA CONSTRUCCIÓN, es BUENO PARA LA NATURALEZA, siempre que por un momento pudiéramos abstraernos de las consecuencias humanas de esta crisis, si por un instante pensáramos a largo plazo, tal vez nos daríamos cuenta del beneficio que a aporta el parón actual del mundo del ladrillo en cuanto a conservación ecológica.
En mi ciudad, Alicante, y supongo que en la tuya y en todos los lugares, hay un parque inmobiliario sin uso, tremendo; por fin el horizonte a dejado de estar plagado de un bosque de grúas, que crecían como setas sin control, las cuales a modo de imanes atraía, más y más gente a sus entrañas, abandonando estudios y otros trabajos, pues había sitio para todos, supieran o no la diferencia entre un una pala y un pico, que más daba, así crecieron muchos edificios en la ultima década, con más deficiencias que virtudes.
Hoy veo cosas a medio hacer, proyectos que no han pasado del papel afortunadamente; lo malo, lo triste, es que en esto de las crisis, todo son vaivenes que se repiten a lo largo del tiempo con ciertas variantes típicas de cada época y poco a poco pasan, sin que nadie tenga el merito propio de su solución en este mundo globalizado.
Solo queda esperar que transcurra el tiempo suficiente para que la sensatez y la cordura iluminen a los políticos creando nuevas leyes medio ambientales y piensen en cada nuevo proyecto urbanístico, desde todos los puntos posibles, ya sea de seguridad antisísmica, contra incendios, ecológica, de calidad, paisajística, de impacto ambiental y yo que se cuantas más. Cuando todas y cada una de esas medidas se hayan tenido en cuenta, entonces que se decida, sin mirar el beneficio que conlleva para la localidad o el político de turno, quien quiere:
Pan para hoy y hambre para mañana.
… falta de calidad atmosférica, empobrecimiento de nuestras aguas, etc.
Los ricos nunca me han caído bien, por eso de la envidia y esas cosas, pero antiguamente los adinerados dejaron huella en las futuras generaciones por sus obras y mecenazgos artísticos y culturales, hoy en día no necesitamos que un millonario compre a otro acaudalado un código de Leonardo Da Vinci, por ejemplo. Necesitamos gente que compre, esto es otro ejemplo, los terrenos de los Lagos de Rabasa o alrededor del Clot de Galvany y pueda retenerlos y mantenerlos, hasta que ate, bien atado su cesión a las entidades publicas en modo reserva natural, parque o cualquier otra idea que los salve de la vorágine constructiva actual y futura.
De momento NO conozco el nombre de ninguno. ¿Y tú?


P.D.
T
odo este rollo viene a cuento de las fotos y por las fotos, pues desde hace tiempo las piezas de una grúa y distinto material de obra, reposa en un solar de la zona de la Playa de S. Juan y lo que a sido un lugar de tierra con cuatro arbustos, gracias al invierno lluvioso se ha convertido en una alfombra de margaritas salvajes que a punto esta de engullir al monstruo metálico dormido, mientras, hasta que despierte la bestia, la naturaleza gana.
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