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miércoles, 10 de agosto de 2011

RUINAS, CRÓNICAS DE UNA MUERTE ANUNCIADA.



Visión parcial de la casa en ruinas.


Interior de uno de los habitáculos a los que accedí, en sus paredes se ve escrita las crónicas de una muerte anunciada, a través de la luz que atraviesa sus muros que pierden año tras año la argamasa que une sus piedras y que llevara a su desmorone.




Aunque no en esta, en algunas zonas las puertas entreabiertas parecían invitarte a pasar, pero era meras apariencias pues no había hueco suficiente para pasar y estas se encontraban completamente trabadas por los escombros caídos tras el derrumbe del techado.

El colapso de estos edificios nunca ocurre de golpe, poco a poco algo se rompe o se resquebraja y de repente en algún sitio algo se viene abajo, mientras lo demás aguanta, en algunas zonas cede antes un muro y en otras es el techado, mientras que muchas veces el brutal hombre se divierte destruyéndola o quemandolas.



¿Nido o casualidad?



En un rincón se acumula multitud de litronas de cerveza de cristal que aguanta mejor el tipo que sus compañeras las latas roídas por el oxido, sin embargo las dos llevan sobre su piel una significativa capa de polvo.

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